La Natación es un deporte acuático en el cual participan prácticamente todos los grupos musculares del cuerpo. En este deporte se comprueba que el peso específico del cuerpo no difiere mucho del peso específico del agua, por lo tanto el peso del cuerpo sumergido en el agua se reduce a pocos kilogramos de masa muscular.
Favorece la actividad del sistema cardio-respiratorio muscular a través del cuerpo.
Permite mover el cuerpo en el agua con distintas técnicas favoreciendo la actividad físicas en personas obesas, en aquellos con patologías en columna, en aquellos que fuera del agua tienen dificultades para hacer actividad física ya que la misma le produce dolor o imposibilidad de ejecución, en aquellos que necesitan rehabilitación cardíaca, motriz.
Permite salir del estado de sedentarismo y sin un gran desgaste energético desarrollar una actividad que le va a producir placer, autosuperación, confianza en si mismo y alrededor de su entorno. Esto es lo que recomiendan algunas fuentes médicas.
Ejerce un efecto hidroterapeútico (porque permite desarrollar un tratamiento para el cuerpo de carácter preventivo a través de la estimulación de todo tipo, sobre enfermedades de carácter óseo, articular, muscular, motriz, etc), en el cuerpo que tiende a involucionar o esta en propia involución, permitiendo al alumno sentirse bien. Este efecto se produce con el acondicionamiento adecuado a las temperaturas del agua como del ambiente.
Pero para el invierno que se está perfilando, un grupo de personas, la mayoría mujeres de la tercera edad, se van lunes, miércoles y viernes a la puerta 32 del estadio nacional, donde se ubica la Federación Peruana de Natación (léase FPN), donde Jimmy Soto, profesor de natación las esperan en sus horario de 11 a 12 del mediodía, desde hace mucho tiempo, más de 5 años.
La mayoría va por sugerencia médica, pero ese no es impedimento para la rutina de practicar se intensa, como me dice mi entrevistada, mejora tu circulación, y para el profesor le da un mayor tranquilidad, porque ellos, aprenden lento pero paciente.
El profesor nos cuenta que como todo comienzo, para las personas de la tercera edad les es trabajoso el inicio, pues es un elemento nuevo, o con lo que se encuentran después de años, y los más jóvenes son los que más rápido reciben el aprestamiento.
Pero él nota una diferencia esencial: que los de la tercera edad aprenden a nadar a su ritmo, lentamente, “no se desesperan por nadar, ya que al hacerlo a su manera, aprenden y se les crea una rutina”, me lo comenta mientras instruye a sus alumnos jóvenes. Nada tiene que decirles a los viejos, pues solos van pataleando, braceando o realizando el estilo que prefieran, sin chistar.
Conexión y Facilitación, Salud, y “Fuente de la Juventud”
Norma Verástegui, administradora de la sucursal del Estadio Nacional de la FDP, comenta que en los mese de invierno, son los adultos los que más vienen a la piscina, entre ellos se avisan acerca de la apertura de los horarios,
Detalla que la gente de la tercera edad son la s personas que no tienen muchas ocupaciones en su casa, ya que han cumplido como familia y que mayormente son personas de solvencia mediana, y que a ellos se les ofrece un precio especial por las clases, diferente a lo que la administración normalmente. A veces no pueden seguir pagando las clases, pero optan por asistir a la piscina libre, en el que solo practican por la sesión que ofrecen el pago.
Carmen Polo, enfermera contratada hace seis meses de la FDP, relata que las personas adultas mayores vienen aquí porque los médicos les recomiendan este deporte, aparte de que ella como profesional de la salud, explica que aparte de que este deporte no solo moviliza las extremidades, sino también tiene facultades para fortificar los bronquios, la fuerza del cuerpo ayuda a eliminar la presión de estrés que las personas ancianas tengan.
Ella manifiesta que nunca se ha tenido problemas de los primeros auxilios de
Jimmy cuenta que aparte de él, hay otros dos profesores que brindan clases, y que su preparación ha culminado con un curso de salvataje, por si ocurre algo. Dice que las cosas han estado tranquilas, pero dice que hubo un tiempo en que llegaron a ser muchos alumnos de tercera edad en un mismo horario, y el como profesor, no se daba abasto para tantos.
“A veces, estresa pues es un solo profesor, para seis carriles, con por lo menos 25 alumnos entre el horario. Pero a la vez uno se calma y trata de ayudar a los que no saben mucho, a los de las tercera edad, con tal que les digas qué es lo que deben de hacer, ya están encaminados”.
La señora María Olga nos cuenta que personalmente no le gusta participar en una competencia, porque le da mucha vergüenza que le puedan ganar, pero de que hay concursos de nado, existe.
Ella ya maneja los cuatro estilos, y solo viene por recomendación médica y de sus familiares, quienes están más que contentos de que asista a las clases, y sus sensaciones antes de entrar a la piscina son de emoción, como si fuera la primera vez que nadara
Y que al nadar, se siente feliz, pues está haciendo lo que ella quiere en el agua, la libra poco a poco de su edad que tiene, y que luego del nado se siente relajada y dispuesta a enfrentar el día. ¿Y la osteoporosis?, bien gracias, lo agrega de forma pícara la señora: “Ahora siento que mis piernas se mueven, que están más fuertes.”
El profesor agrega que es factible trabajar con las personas de la tercera edad, porque ellos, aparte de su paciencia y aprendizaje, sienten que el agua es el “Exilir de la vida”, porque la relajación en sus alumnos es notable, y coincide con la enfermera y con la administradora. “La relajación es lo mejor que les pasa luego de nadar, ejerce el cuerpo por completo y dominas tu exterior estético y tu interior tormentoso”.
Sus dolencias de viejos se esfuman al nadar, y vuelven con constancia a la piscina, solo faltan cuando son asuntos importantes, sean citas médicas, acontecimientos familiares o si su estado de salud empeora.